Hillary Clinton ha sentado las nuevas bases del power dressing. La, ahora, candidata a la Presidencia de Estados Unidos acudió al acto de su nominación para el cargo con un total look en blanco.
Avalada por diseñadores como Marc Jacobs y con Anna Wintour como asesora de moda, no es de extrañar que el guardarropa de la nominada se haya convertido en un fenómeno.
Para el más determinante momento de su carrera electoral, por el momento, Clinton no intentó emular la rigidez de la etiqueta masculina, pero tampoco se alineó con el tradicional estilo de las primeras damas. Un traje de chaqueta blanco, con top del mismo tono y accesorios discretos: un collar con un colgante dorado y tacones de carrete.
Un look que define una nueva era de poder femenino.
Imágenes: @